Trabajo en equipo
Hay veces en las que me siento, inhalo, exalo, miro la vida pasar y por arte de magia viene a mi toda la capacidad crítica que en algún tiempo me faltó y que ahora no sé porque motivo abunda. Seré que me pongo más vieja (a pesar de mis 21 años), será que los ideales se me desvanecen de las manos de vez en cuando, será que la chispa en los ojos de la gente desaparece y la mía con las de ellas muere. Entre tantos recuerdos que mi corazón incansable porta, hay colores, sabores, miradas y cielos. Cada persona tiene su espacio, cada corazón vive en su mar, cada alma tiene su sitio, sin embargo el espíritu no tiene lugar, vaga, gime, busca el rumbo, ese que pueda otorgarle la paz. Y es que a mi la humanidad me aburre, me canso de mirar tanta escoria repartida en el mundo, tanto pobre, tanto rico, tanta tristeza, tanta vulgaridad y como para volverlo más dramatico me ahoga ver (y sentir) tanta soledad. Las miradas sinicas me hieren el alma, las sonrisas falsas me vuelven de sal....